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sábado, 2 de junio de 2012


Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

                                                                  Antonio Machado

6 comentarios:

  1. Siempre me ha gustado este poema, siempre me trae la imagen de la honestidad pura...y también de la inteligencia. Machado no solo era, todos coinciden en ello, un hombre bueno y noble. Era también una persona tremendamente culta y de amplio espectro de conocimientos...y de escritura.
    Y voy a destacar unos versos que me gustan especialmente en el poema:
    "Desdeño las romanzas de los tenores huecos
    y el coro de los grillos que cantan a la luna.
    A distinguir me paro las voces de los ecos..."

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  2. Y siempre es un gusto releer al maestro.

    Recuerdame que te cante este poema, musicado como sabes por Serrat.

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  3. Tienes razón, Emilio, este poema es la imagen de la honestidad. Ser fiel a uno mismo respetando a quienes nos rodean y el mundo, ¿no parece tan complicado, verdad? Y sin embargo...

    La honestidad debe surgir de una sinceridad interior que no siempre somos capaces de lograr. Ser sinceros de palabras, pensamientos y sentimientos. Ser consecuentes con nuestras acciones para como dice, Machado, poder llegar al final del viaje “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.”

    Qué bonito poder decir de uno mismo, con la convicción que él lo hace, “soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”

    Esos dos versos del poema siempre me han gustado, dicen tanto...

    Gracias, Emilio, por traer este poema.

    Besos y un fuerte abrazo.

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  4. Cantado por ti, Manuel, tendrá un doble valor. Un abrazo, amigo.

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  5. "Ser fiel a uno mismo, respetando a quienes nos rodean y el mundo"...todo tu comentario, es para tenerlo presente siempre. Es un comentario tan sencillo y tan profundo a la vez...Y sí, ser, en el mejor sentido de la palabra, buenos, es, en primer lugar, no hacer daño y, en segundo lugar, mantener la limpieza de intenciones y actitudes. Honestidad...que palabra tan devaluada en los tiempos que corren, siendo algo tan necesario para que la vida no se convierta en una selva en la que ganan los tramposos, en la que pierden siempre los que van a cara descubierta, muchas veces porque no tienen pueden tener otra. Todo, parece ser, lleva a lo contrario. Desde el poder político a la Economía. Pero yo creo que vale más pasar con poco, pero pasar con la cabeza alta, como hizo Don Antonio hasta el final de sus días.
    Nos queda su palabra. Y su modo de caminar. Lo suyo, lo nuestro, es pasar. Pero también, como él dijo, todo queda. Que, al menos, cuando se pase también nuestra última página, podamos mirar nuestro camino anterior como una senda donde no recibimos más de lo que dimos. Dar más siempre nos traerá un rédito de paz. Y quizás, aunque brevemente, de memoria entre los que nos conocieron. Gracias, Mari Carmen, por tus palabras y lo que significan.

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  6. Gracias por traerlo, Emilo. Sigue produciéndome sensaciones intensas.

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